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Bombeo hidráulico, la batería más antigua del sistema eléctrico
Dos embalses a distinta altura y una central reversible. Así funciona la tecnología que más energía almacena hoy en el mundo y por qué vuelve a estar en todos los planes.
contenido/noticias/ antes del lanzamiento.Si hubiera que elegir una sola imagen para explicar el almacenamiento de energía, probablemente sería esta: agua que sube cuando sobra electricidad y baja cuando hace falta. Es el principio del almacenamiento por bombeo, una tecnología con más de un siglo de historia que, lejos de quedarse anticuada, ha vuelto al centro de la planificación energética.
Cómo funciona
Una central de bombeo conecta dos embalses situados a diferente altura. En las horas en que la electricidad es abundante y barata, por ejemplo a mediodía con mucha producción solar, las turbinas funcionan como bombas y suben agua al depósito superior. Cuando la demanda crece o falta generación, el agua se deja caer y las mismas máquinas producen electricidad.
En cada ciclo se pierde algo de energía: la eficiencia de ida y vuelta suele situarse en torno al 70-80 %. A cambio, el bombeo ofrece algo muy valioso:
- Gran capacidad: puede almacenar energía para muchas horas seguidas, no solo para minutos.
- Larga vida útil: las infraestructuras hidráulicas funcionan durante muchas décadas.
- Máquinas que giran: al ser generadores síncronos, aportan inercia y ayudan a estabilizar la red.
Por qué vuelve a hablarse de él
Con cada vez más potencia solar y eólica, el sistema necesita mover energía de las horas en que sobra a las horas en que falta. A escala mundial, el bombeo sigue siendo, con diferencia, la tecnología que más energía almacena instalada.
El reto no es técnico, sino práctico: hacen falta emplazamientos con desnivel, agua disponible, tramitación ambiental y plazos de construcción largos. Por eso muchos proyectos nuevos aprovechan embalses ya existentes o antiguas minas.
¿Y las baterías?
Las baterías de litio a gran escala se instalan en meses y responden en milisegundos, lo que las hace muy útiles para servicios rápidos y para desplazar energía unas pocas horas. El bombeo destaca en duraciones más largas y en aportar estabilidad física al sistema. La mayoría de los análisis apuntan a que serán complementarios: cada tecnología encaja en un tramo distinto de las necesidades de flexibilidad.
Tres preguntas para seguir el tema
- ¿Cuánta capacidad de almacenamiento prevé la planificación energética y en qué plazos?
- ¿Cómo se remunerará el almacenamiento para que los proyectos sean viables?
- ¿Qué papel tendrá cada tecnología según la duración que se necesite cubrir?
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